Crédito de la foto: Mindset Foundation. Todas las fotos son propiedad de la Fundación Mindset y muestran las obras creadas durante los talleres organizados por la Fundación.
Trabajar en las salas psiquiátricas de los hospitales de Varsovia es una de las principales áreas de actividad del Mindset Institute, una fundación que apoya a los niños y jóvenes que sufren crisis mentales y a sus familias. Gracias al uso de métodos de arteterapia y a una formación debidamente preparada y constantemente actualizada, los voluntarios pueden estudiar de cerca la práctica psicológica y ampliar sistemáticamente sus conocimientos y competencias.
Un elemento importante del modelo operativo de la organización es basarlo en la experiencia adquirida directamente durante el trabajo en los pabellones psiquiátricos. La práctica, desarrollada y profundizada con cada mes de actividad subsiguiente, es la que constituye la base del funcionamiento Instituto Mindset. La fundación se creó a partir de la experiencia personal de su fundadora, Magdalena Kowalska. En una entrevista con Jobs Door, habló sobre sus primeros contactos con la comunidad de pacientes jóvenes de un hospital psiquiátrico después de graduarse de los estudios de psicología. Como ella misma señala, fue esta experiencia —ya no teórica, sino un encuentro real con los jóvenes— la que influyó en su decisión de crear un lugar que realmente respondiera a las necesidades de los niños, los jóvenes y sus familias, basando sus actividades en el trabajo constantemente analizado que se lleva a cabo en las sucursales.
Para convertirte en voluntario del Mindset Institute, debes ser estudiante de psicología o graduado. Esta es una excelente opción para las personas que desean adquirir experiencia práctica antes de comenzar a trabajar en la profesión, así como para quienes desean profundizar aún más sus conocimientos. El requisito de educación psicológica también se debe a la preocupación por la seguridad de los niños y adolescentes. Al mismo tiempo, quienes se dedican al voluntariado se comprometen a participar en él durante un mínimo de seis meses. Esto permite comprender mejor los procesos que se están llevando a cabo, así como establecer relaciones sanas y seguras tanto con los pacientes jóvenes como con el equipo de voluntarios.
Los voluntarios del Mindset Institute respondieron algunas preguntas sobre el trabajo en salas psiquiátricas con niños y adolescentes.
¿Cuál fue el mayor desafío, pero también el mayor valor del voluntariado?
Karolina Karwacka - Ziemak, voluntaria del Mindset Institute:
El mayor desafío para mí ha sido enfrentarme a la enormidad del sufrimiento de los jóvenes, especialmente en situaciones en las que su historia ha estado marcada por el trauma, el rechazo o una crisis mental prolongada. También me resultó difícil aceptar mis propias limitaciones, ya que sabía que, como voluntaria, no siempre podía ayudar en la medida en que quisiera. Gracias a estos desafíos, aprendí a estar presente, a estar con otra persona sin presiones ni expectativas. He experimentado la gran importancia de la relación auténtica, la atención y los pequeños gestos. Estas reuniones profundizaron en gran medida mi comprensión de la juventud en crisis y me recordaron por qué elegí esta profesión. Este es el mayor valor del voluntariado.
Aunque las experiencias de los voluntarios difieren entre sí, hay un tema que se repite con frecuencia en sus declaraciones: el encuentro con el sufrimiento de los jóvenes requiere mucha atención, pero al mismo tiempo nos permite ver el significado de gestos y relaciones aparentemente pequeños que se construyen paso a paso.
Joanna Parasiewicz es voluntaria en el Mindset Institute:
El mayor desafío para mí es la tristeza y el sufrimiento de personas, a menudo muy jóvenes, que sufren una crisis mental, un trauma, soledad o un sentimiento de falta de influencia en sus propias vidas. En los pabellones cerrados para niños, es particularmente evidente lo frágil que puede ser la sensación de seguridad y autonomía en un niño o adolescente. El desafío también consiste en aceptar que no hay atajos; a veces no es posible «arreglar» rápidamente la situación o ver los resultados de nuestro trabajo. Al mismo tiempo, es en estas dificultades donde veo el mayor valor de esta experiencia. El voluntariado muestra lo importantes que se vuelven las cosas aparentemente pequeñas, como el tiempo que pasan juntos, la conversación sin juzgar, la capacidad del niño para decidir sobre el color, la forma o la idea de un trabajo artístico.. Para muchos niños, este es uno de los pocos espacios donde pueden experimentar algo en sus propios términos, crear algo de principio a fin, sentir satisfacción, influencia y agencia. Y esto en el ámbito de la salud mental tiene un enorme valor.
Trabajar en una sala psiquiátrica es una oportunidad única para que los futuros psicólogos adquieran experiencia fuera de los muros de la universidad. Es un espacio donde el conocimiento teórico se encuentra con la vida cotidiana de los pacientes, y las habilidades para construir relaciones se vuelven tan importantes como el conocimiento de los métodos terapéuticos.
¿Cómo ayuda la experiencia de este tipo de actividad en el ejercicio profesional de un psicólogo?
Carolina: El voluntariado en una sala psiquiátrica le brinda un contacto directo con la realidad del funcionamiento de los pacientes jóvenes en crisis, no solo en el consultorio, sino también en su vida diaria. Gracias a esto, comprendo mejor la dinámica de la sala, los mecanismos de defensa, las formas de regular las emociones o las dificultades en las relaciones con los compañeros. Esta experiencia también desarrolla competencias blandas: paciencia, flexibilidad, atención a las señales no verbales y la capacidad de construir relaciones en poco tiempo. En la práctica profesional, esto se traduce en una mayor empatía, una formulación más precisa de las intervenciones y una mejor adaptación del lenguaje al paciente joven. Además, refuerza la resiliencia mental y ayuda a afrontar mejor la carga emocional del trabajo clínico.
La perspectiva adquirida durante el voluntariado permite comprender mejor el proceso de recuperación de los jóvenes y la importancia de la presencia de adultos que los apoyen. Es una experiencia que sigue siendo valiosa independientemente de la trayectoria profesional futura.
Joanna: El voluntariado enseña humildad y presencia. La psicología clínica no se centra únicamente en el diagnóstico o la intervención, ya que a menudo se basa en la construcción de relaciones, la seguridad y la confianza. El voluntariado en una sala psiquiátrica nos permite comprender mejor la vida cotidiana de los pacientes, sus limitaciones y su sobrecarga emocional, pero también sus necesidades que a menudo permanecen ocultas. Esta experiencia también enseña a mirar al paciente de manera más amplia que a través del prisma del diagnóstico. Un niño en crisis mental sigue siendo un niño, necesita jugar, expresarse, contactar, una sensación de normalidad y un momento para respirar de la realidad del hospital. En la práctica profesional, esto ayuda a construir un enfoque más humanista, una mayor sensibilidad hacia la autonomía del paciente y la conciencia de que a veces el mayor apoyo no es la interpretación o la técnica terapéutica, sino una presencia auténtica y acogedora.
Una de las herramientas más importantes utilizadas por los voluntarios del Mindset Institute es la terapia artística. Las clases creativas no solo diversifican la vida cotidiana del barrio, sino que también se convierten en una forma de expresar emociones y desarrollar un sentido de agencia.
¿Por qué es importante y necesaria la arteterapia para niños y adolescentes en salas psiquiátricas para pacientes hospitalizados?
Carolina: La arteterapia brinda a los jóvenes la oportunidad de expresar sus emociones de manera segura y no verbal, lo cual es especialmente importante cuando les resulta difícil hablar directamente sobre sus experiencias. Para muchos pacientes, este es el primer paso para ponerse en contacto con ellos mismos y crear un sentido de agencia. En el departamento, donde la vida cotidiana es monótona y pesada, las actividades creativas introducen un elemento de libertad, creatividad y alivio. Ayudan a reducir la tensión, regular las emociones y fortalecer la autoestima. Además, la arteterapia promueve la construcción de relaciones, tanto con el terapeuta como con otros participantes de las clases, lo cual es de gran importancia en el proceso de recuperación de los jóvenes.
Como enfatizan los voluntarios, las actividades artísticas a menudo abren espacios para la conversación, ayudan a reducir la tensión y permiten a los pacientes jóvenes recuperar el sentido de influencia sobre sus propias experiencias.
Joanna: La arteterapia ofrece la oportunidad de expresar emociones cuando las palabras no son suficientes o son demasiado difíciles. Los niños y adolescentes hospitalizados en hospitales psiquiátricos suelen enfrentarse a situaciones de tensión, ansiedad, depresión, autoagresión o traumatismos, y no siempre es posible hablar de ello. La creatividad se convierte entonces en un lenguaje de expresión seguro. Te permite aliviar la tensión, nombrar las emociones y ayudarte a recuperar el contacto contigo mismo. Y lo que es igualmente importante, en una sala cerrada, donde muchas decisiones se imponen según los procedimientos y la prioridad de tratamiento, las acciones artísticas pueden restaurar la sensación de influencia: «esto es mío», «yo decidí», «yo creé». Para muchos pacientes jóvenes, las clases de arteterapia son una de las pocas formas disponibles de placer y desapego de la difícil vida cotidiana de la sala. El arte puede convertirse en un espacio para desarrollar la competencia emocional, las relaciones sociales y la experiencia del éxito, y estos son elementos que apoyan el proceso de recuperación mental y fortalecen los recursos del niño para el futuro.
El voluntariado que cambia la perspectiva
Las historias de los voluntarios del Mindset Institute muestran que el apoyo a los niños y jóvenes en crisis mentales se basa principalmente en la presencia, la atención plena y la construcción de relaciones seguras. Para los participantes del programa, esta no es solo una oportunidad para adquirir una valiosa experiencia laboral, sino también una oportunidad para comprender mejor las necesidades de los jóvenes. Es la combinación de práctica, reflexión y compromiso lo que hace que el voluntariado sea un elemento importante tanto del proceso de recuperación de los pacientes como del desarrollo de los futuros profesionales.
Del arte a la salud, o cómo el programa Kaleidoscope apoya a los niños y adolescentes
Programa original de talleres creativos Caleidoscopios es una actividad en el campo de la terapia artística del desarrollo, que combina elementos de psicoeducación, expresión creativa y apoyo psicológico. Sus destinatarios son niños y adolescentes de 7 a 18 años que se encuentran en salas psiquiátricas estacionarias. El programa se basa en el conocimiento científico sobre el impacto positivo de las actividades creativas en la salud mental. A través de una variedad de actividades creativas, los participantes tienen la oportunidad de expresar emociones, desarrollar la creatividad y crear un sentido de agencia. Las investigaciones indican que la arteterapia puede ayudar a aliviar los síntomas de la depresión, reducir la ansiedad y la tensión y apoyar el proceso de recuperación psicológica.
Los voluntarios que llevan a cabo el taller persiguen objetivos psicológicos, sociales, conductuales y fisiológicos. Un enfoque tan amplio es particularmente relevante para los niños y adolescentes hospitalizados, para quienes las clases no son solo una forma de terapia, sino también una oportunidad para alejarse de la difícil vida cotidiana de la sala.
La creación de obras artísticas, la realización de nuevas actividades y el establecimiento de interacciones sociales naturales permiten a los jóvenes experimentar seguridad, apertura y aceptación. A largo plazo, el programa apoya el desarrollo de la competencia emocional y social, ayudando a los participantes a recuperar el sentido de influencia sobre sus propias vidas y a desarrollar los recursos necesarios para el proceso de recuperación.





